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Brigitte Baltazar, una mexicana trans, quien fue deportada de Estados Unidos, ahora se dedica a ayudar a otros migrantes a cruzar legalmente la frontera.

Brigitte Baltazar, la trans mexicana que ayuda a los migrantes

Era un joven de 14 años cuando se fue ilegalmente a Estados Unidos, donde trabajó en la cosecha de tomates y soñaba con estudiar medicina.

Además, hizo realidad uno de sus deseos: su transición de varón a mujer.

Sin embargo, en abril de 2021 sintió que sus sueños “se fueron a la basura”, tras ser expulsada a México al no haber podido regularizar su residencia.

Brigitte, de 35 años, de 1.87 metros de estatura y larga cabellera teñida de rojo, se vio entonces expuesta a discriminaciones y prejuicios.

No obstante, su fuerza de voluntad y gratitud con quienes le ayudaron en el pasado, la impulsaron a retomar el rumbo.

He pasado por situaciones súper fuertes, entonces siempre había dicho que cuando tuviera la oportunidad de ayudar a otras personas, [lo haría] encantada de la vida”, dijo en entrevista a la AFP.

Tras su expulsión de Estados Unidos, Brigitte se alojó en un albergue para migrantes en Tijuana, donde constató la angustia y las urgencias cotidianas.

El ver a mujeres embarazadas en riesgo o/a personas agobiadas por falta de recursos o información la motivó a ayudar de cualquier forma posible.

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El éxodo de personas que buscan llegar a Estados Unidos, se multiplicó en 2021 con la llegada al poder de Joe Biden, que ofreció regularizar a 11 millones de indocumentados.

En tanto, su predecesor, el republicano Donald Trump (2017-2021), endureció la política migratoria y presionó a México a redoblar los controles.

Esto provocó la detención de más de 300,000 personas sin papeles en 2021.

Su apoyo a los migrantes

La ONG “Al otro lado” propuso a Brigitte integrarse a un proyecto de acompañamiento y orientación para migrantes.

Actualmente trabaja en un campamento que agrupa a personas beneficiarias de “libertad condicional humanitaria” (humanitarian parole, en inglés).

Con este estatus, los migrantes pueden ingresar a Estados Unidos por un año para atender situaciones de emergencia.

Tratamos de manejar los casos médicos, los más complicados primero”, explica Brigitte.

Pese a sentirse discriminada por comentarios callejeros, en entrevistas de trabajo y por policías que le piden identificación, ella opta por la empatía con otros marginados.

La conmueve la reacción de migrantes haitianos, quienes le han dicho: “no pensé que una persona así como tú fuera a ayudarme”.

De esta manera intenta retribuir a personas como su “amiga del alma“, otra chica trans a quien conoció en Chicago, quien la ayudó económica y moralmente.

También destaca el amor familiar como un “motor” para avanzar desde su transición, hace siete años, y después del golpe que significó su deportación.

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Brigitte tiene “alma de guerrera”

Brigitte experimenta una “conexión” especial cuando ayuda a miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ que también quieren llegar a Estados Unidos.

Los anima a “defender su identidad con uñas y dientes” y a perseverar con la fuerza acumulada por años de luchar contra la corriente.

“Como que ya tenemos esa alma de guerrera, ¿sabes?, esa alma de que yo puedo con todo”, afirma Brigitte.

En el campamento, Brigitte brinda calidez y ayuda a los migrantes a diligenciar papeles. 

Estoy en el trabajo que me encanta y me apasiona y por eso soy feliz. Estoy viviendo en un albergue y soy feliz, gracias a Dios tengo el cariño de muchas personas que nunca había conocido”, expresa.

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