Cuquita tenía que estar en primera fila, despierta hora tras hora, en el verdadero último concierto de Vicente Fernández
Llegó el féretro con el cuerpo del cantante y se puso a disposición del pueblo, en el centro del escenario de la arena Vicente Fernández Gómez, entre arreglos florales, coronas, cristos, luces e interminables aplausos.
Cómo no iba a hacer guardia María del Refugio (Cuquita) para escuchar los sucesivos mariachis tocando el amplio repertorio de Chente, notas que no cesaron desde las cuatro de la tarde del domingo.
María del Refugio Abarca Villaseñor, desde 1963 esposa del intérprete también aplaudió, lloró, rezó, veló y compartió su sentir con el de miles de personas que formaron filas interminables.
Último adiós
El largo de las filas equivalentes a las formadas cuando murieron Jorge Negrete, Pedro Infante o Javier Solís, verdaderos intérpretes de la música ranchera, a los que ahora se unió El charro de Huentitán.
Era, además, cumplir una encomienda, pues Chente dispuso que el pueblo fuera el invitado principal al velorio.
También ordenó que fueran sepultados sus restos en el Rancho los 3 potrillos, acto que de inmediato convirtió al kilómetro 13 de la autopista Guadalajara a Chapala en nuevo punto de peregrinación.
Cuquita pidió que fuera respetado para la familia el privilegio de decir adiós de forma privada al esposo, al padre, al abuelo.

Por eso también permaneció toda la velada en primera fila, despierta hora tras hora, porque al final sería muy poco lo que quedaría de tiempo antes de verlo entrar a su sepultura.
“Gracias a todas las personas que estuvieron muy al pendiente de la salud de mi padre en Estados Unidos, México, el resto de América Latina, en España. Gracias a todos mis amigos; familiares; a los doctores que estuvieron atendiéndolo, que dieron hasta el final por tratar de que siguiera aquí con nosotros; que Dios los bendiga y viva Vicente para siempre. Un aplauso para mi madre”,
Alejandro Fernández
Sus canciones
Rodeado el féretro por Cuquita, Gerardo, Vicente hijo y Alejandro; Este último comenzó a entonar la canción representativa de su papá, la que lo catapultó a la fama internacional “Este amor apasionado, anda todo alborotado…”
Las 7 mil personas que llenaban el foro, emocionadas, roncas a fuerza de cantar, siguieron las coplas que en la frase “Y volver, volver, volver…” hicieron retumbar el foro, era la última vez que Chente estaría presente cuando se entonaran.

Luego, Cuquita también agradeció la presencia del público, del pueblo mismo del que surgió el cantante, desde el cual construyó su leyenda iniciada cuando pegaba ladrillos y cantaba por monedas en cantinas del barrio de San Juan de Dios.
“A todas las personas que estuvieron pendientes, les mando mi bendición. Les doy las gracias y que Dios los cuide a todos”, dijo la ahora viuda.
Cuquita
“¡Cuquita, Cuquita, Cuquita!”, respondió la gente emocionada, reconociendo que era al revés: “Gracias a ti, Cuquita”, por haber permitido el paso al rancho, todos sus admiradores, llanto y desolación de las casi 60 mil personas.

La misa de cuerpo presente comenzó puntual a las 15 horas y fue, como todo el velorio, acompañada de música de mariachi.
Al finalizar la eucaristía, el féretro fue llevado en hombros por los tres potrillos y otros familiares, una última marcha que incluyó el paso por las caballerizas, hasta que el grupo llegó al jardín central del lugar, donde, ya sin cámaras y sin admiradores, dieron sepultura de forma privada al ídolo del pueblo.









Comments