La Guardia Nacional, condujo el desfile militar por la Independencia de México.
Por primera vez, la Guardia Nacional encabezó el desfile militar por los 212 años de la Independencia de México, uno de los eventos militares más coloridos del mundo.
La cita para los guardias nacionales fue a las 07:00 de la mañana del 16 de septiembre en el campo Militar 1-A de la Secretaría de la Defensa Nacional, ubicado en los límites de la Ciudad de México y Estado de México.

Daniela García Loera, la agente de la Guardia Nacional, integrante de la Fuerza Especial de Reacción e Intervención, equivalente a las Fuerzas Especiales del Ejército mexicano, es su primera vez en una parada militar.
“Es muy emocionante la verdad, es una preparación más intensa, pero es una experiencia diferente que requiere desarrollar una capacidad de acondicionamiento físico, resistencia y mucha paciencia también”.
Dijo.
Con las primeras horas del día, las y los guardias nacionales se prepararán. El uniforme, las botas, todo debe estar impecable.
La Fuerza Especial de Reacción e Intervención de la Guardia Nacional es la primera en estar preparada.
El Agente de Guardia Nacional, Rubén Eliud García González, integrante de la Fuerza Especial de Reacción e Intervención, aseguró que la sensación de estar en un desfile, es indescriptible; sin importar el uniforme que se tenga.
“Es la misma sensación de una gran emoción, al ver a la gente verte marchar, demostrar todo lo que te preparaste, el esfuerzo algunos sacrificios, algunos momentos de un poco de desvelo; pero al final de cuentas, es el enaltecimiento del Instituto al que perteneces actualmente”.
Como ya es una tradición, los elementos castrenses salen del Campo Militar 1-A para marchar a la estación del Metro Cuatro Caminos con dirección al Metro Pino Suárez.
Afuera en las calles con poca iluminación, las porras y los aplausos de los vecinos los acompañan por las colonias Lomas de Sotelo y Argentina, hasta llegar al metro Toreo.
Catorce estaciones del Toreo a Pino Suárez en un tiempo de 20 minutos, un tiempo que para un día normal por la mañana, sería la salvación de miles de capitalinos.
Al término del viaje, nuevamente bajarse del vagón, subir escaleras y encontrar un movimiento de vehículos blindados y contingentes militares sobre Izazaga en su cruce con Tlalpan.











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