El cuerpo permaneció congelado durante más de 4 décadas
Después de una espera de más de 40 años, Corina Altamirano recibió la noticia que necesitaba para cerrar una historia dolorosa, pues se confirmó que los restos hallados en el Cerro Mercedario, en San Juan, pertenecen a Marta Patty Altamirano, su hermana, que murió en 1981 y cuyo cuerpo jamás había sido encontrado.

Quienes reconocieron los restos fueron los hermanos de Patty, que se trasladaron al Laboratorio y Morgue Judicial de San Juan, donde se entrevistaron con el fiscal de la causa, Iván Grassi.
“El fiscal nos explicó cómo iba a ser el procedimiento (…) Cuando entramos (a la sala de reconocimiento) nos fueron presentando las prendas que usaba mi hermana y pudimos reconocer casi todo. Estaban en un estado de deterioro; incluso algunas cosas habían cambiado de color, pero eran suyas”, dijo Corina a La Gaceta de Tucumán.
“Estamos tan felices, tan agradecidos a la vida de poder estar los cuatro hermanos juntos ante esta situación y de poder saber que es ella. No hay dudas; y estamos agradecidos también por el trabajo científico, tan prolijo y tan meticuloso, que hicieron los especialistas”, agregó.

Cuatro décadas de incertidumbre
El cuerpo, hallado la semana pasada, había sido retirado por Gendarmería Nacional con un helicóptero. Estaba pegado en un glaciar, donde permaneció más de cuatro décadas. La fecha fue muy especial, un día antes del que hubiese sido otro cumpleaños.
“Apenas nos empezaron a mostrar todo, supe que era ella (…) Todos trabajaron al unísono y de una forma tan respetuosa, tan amorosa y tan humana que nos conmovió”, contó la mujer.
A pesar de haber reconocido las prendas que pertenecieron a la mujer, uno de los hermanos y el padre extrajeron una muestra de ADN para corroborar fehacientemente la identidad de los restos encontrados.

Después de confirmar ese dato, la familia Altamirano prepara lo que será su último adiós, por lo que planean trasladar sus restos a Tucumán, de donde es oriunda toda la familia.
Pero el lugar del descanso final será el mismo sitio donde estuvo esperando los últimos 40 años, y es que Patty había contado que su deseo era que su cuerpo fuera depositado en el cementerio de los andinistas, en Mendoza, o sea dejado en el lugar donde falleció.
“Patty nos había dicho que si alguna vez moría en la montaña, que la lleváramos al cementerio de los andinistas en Mendoza o la dejáramos donde cayera. ¿Qué mejor lugar que volver al Mercedario? Creo que esa es su casa”, indicó su hermana.

La desaparecida la joven argentina
Patty tenía 20 años cuando comenzó la travesía junto a su hermana Corina y a su novio, Sergio Bossini. Los tres partieron el 23 de marzo de 1981 desde Barreal y pararon en el paraje Hornadillas, en le destacamento Álvarez Condarco de Gendarmería Nacional.
Al día siguiente, hicieron base al pie de un glaciar de 4.300 metros de altura, según detalla el informe que elaboró entonces el Club Andino de Tucumán.
Aquel 27 de marzo de 1981 comenzaron el acenso a la montaña; alrededor de las 19 horas de ese día, levantaron campamento sobre el hielo para pasar la noche.
Según contaron Bossini y Corina, Patty fue a recorrer la zona para hacer un reconocimiento. Fue entonces que “no hizo pie y se deslizó cientos de metros abajo”.

El rescate frustrado del cuerpo Corina Altamirano, su hermana, narró a medios locales con Sergio, bajaron y encontraron su cuerpo “boca abajo”.
Como no podían bajar con ella, descendieron y pidieron ayuda. Recordaban el punto del accidente, pero esa noche “nevó como nunca” y el cuerpo quedó enterrado en nieve: “El helicóptero que subió no pudo hacer nada. Decidimos esperar a que el tiempo pase y se produzcan los deshielos”.

En diciembre de ese año, volvieron a intentarlo, pero surgió un nuevo problema, una nueva grieta se abrió en el cerro y el cuerpo cayó a un precipicio.
Les dijeron que no se podía hacer nada más. “Hicimos el duelo de saber que quedaba en la eternidad del Mercedario”, contó la mujer y agregó que la noticia del hallazgo de este cadáver, 41 años después, es como abrir una herida. Pero mis padres, de 71 y 89 años están contentos”.











Comments